Acuatica para Bebes
ACUATICA PARA BEBES
IMPORTANCIA DE LOS ESTIMULOS EN EL MEDIO ACUATICO EN EL PRIMER AÑO DE VIDA.
Con un programa de actividades acuáticas para bebés, el niño logrará adquirir un conjunto de comportamientos que permitirán que no tenga recelo a meter la cara debajo del agua bloqueando la respiración, y será capaz de mantener la flotación, en una primera instancia de aprendizaje, y ya pasados los 24 meses aprenderá a desplazarse.
Nuestra intención es mostrarle que el pilar que sustenta este programa es promover una adaptación al medio desde muy temprana edad, lo cual favorecerá la relación del pequeño con el agua a lo largo de toda su vida.
Los psicólogos especializados afirman que el neonato sabe desenvolverse en el agua instintivamente, debido al recuerdo de su estado dentro del vientre materno, donde se encontraba sumergido en el líquido amniótico. No en vano en estas últimas décadas, y cada vez con más insistencia, la natación está en la lista de las acciones educativas por excelencia. El fin último de saber nadar garantiza una estimulación en el ámbito motor muy beneficiosa para la maduración del niño.
Así pues, no se puede negar que “se deben aprovechar” las posibilidades de movimiento que proporciona el agua como un núcleo que favorece y facilita la interacción en todos los aspectos que componen el ser humano. La simple maduración del sistema nervioso no garantiza el desarrollo de las habilidades intelectuales más complejas. Para que se desarrolle, se necesita interferir en el alimento cultural, esto es, lenguaje y conocimiento. Para ese desarrollo se hacen necesarios los estímulos externos y eso se puede alcanzar a través de actividades estimulantes.
A partir de éstas reflexiones, se deduce el importante papel que juega el educador en la utilización del estímulo a través de actividades motoras y cognitivas, como instrumento metodológico para la adquisición del saber (conocimiento). Por ello, a través de la actividad acuática se puede provocar una mejor estimulación. El agua proporciona sensación de pérdida de gravedad al mismo tiempo que presenta una enorme variedad de movimientos que no se pueden efectuar en tierra, sería el ámbito ideal para el bebé. Esa experiencia ayuda a explorar la movilidad y puede, por ejemplo, anticipar el momento de caminar por un mejor desarrollo neuromotor, al mismo tiempo que se experimentan un número de sensaciones importantes para un buen desarrollo. Con esto no queremos mal interpretar que se adelantan procesos solo se le ofrece un ambiente estimulante donde el niño crezca y despliegue sus inquietudes.
En el recién nacido se observa que sus movimientos son más apropiados para el medio acuático que para el terrestre, los bebés poseen reflejos inherentes que si son estimulados se pueden convertir en automáticos, actos voluntarios. Durante el primer año de vida, si al niño se le proporciona un medio acuático adecuado refuerza y conserva esa base refleja arcaica, (premisa de este método), desarrollando un principio de motricidad voluntaria y consecuentemente al aumento de madurez neurológica.
Al ser los reflejos un posible elemento de desarrollo, a continuación presentamos algunos de los principales que se pueden utilizar a través de la estimulación acuática (Fontanelli, 1990, Brasil):
Reflejo de búsqueda: Existe desde el nacimiento hasta los 5-6 meses, el niño con su mirada persigue objetos que le llaman la atención, el educador lo utiliza para corregir la posición de la cabeza en posición dorsal.
Reflejo palpebral: Se observa desde el alumbramiento al los 2 años y consiste en mantener los ojos abiertos debajo del agua. Permite al bebé bucear y orientarse bajo el agua.
Reflejo del esgrimista: Se observa del nacimiento al 5° mes. Facilita el cambio de la posición ventral a la dorsal, provocando el ingreso de la cara al agua en la posición supina, desestabilizando también la flotación en esta postura.
Reflejo de gateo: aparece alrededor del 9° mes y se prolonga en el tiempo transformándose en acción voluntaria. Favorece la propulsión del estilo perrito, más delante croll, por su similitud de coordinación.
Reflejo de apnea: Aparece con el nacimiento y tiende a desaparecer hacia el 6° mes, aunque es fácil reaprenderlo hasta el año de vida. Consiste en un bloqueo de la respiración cuando el agua humedece las vías respiratorias externas.
El agua contribuye en forma significativa al desarrollo general del niño. Actúa sobre la conducta, haciéndolo más independiente, refuerza la personalidad favoreciendo la socialización, e incluso puede influir de manera importante en el proceso de adquisición del lenguaje. El agua además tiene un efecto sedante, facilitando la relajación, provocando el sueño apacible y abriendo el apetito.
Las prácticas acuáticas son ampliamente recomendadas por sus beneficios a nivel orgánico funcional previenen las desviaciones de la columna vertebral, ejercitan las cualidades naturales de los niños, actúan como prevención de posibles retrasos psicomotores, se utiliza como sistema de rehabilitación terapéutica, evitan el aumento de la atrofia muscular, desarrollan la caja torácica, aportan una mejor oxigenación a las células, desarrollan la seguridad y dominio de sí mismo, incrementan el dominio y conocimiento del cuerpo, ayuda a la supervivencia del niño en el agua, favorece la comunicación del niño con el adulto y de los niños entre sí, proporciona un mejor desarrollo en la motricidad fina y gruesa.
Las prácticas acuáticas le dan al niño Una mejor calidad de vida.
PROF. ANDREA CONTRERAS
Prof.Nac.Educación Física – Entrenadora de Natación
Formada en Natación Infantil